Archivo de la etiqueta: Leyendas de Lavapiés

Edificios religiosos desaparecidos del barrio de Lavapiés

Detalle del claustro del primitivo Convento de la Concepción Jerónima en Lavapiés | Foto Archivo Santos Yubero
Detalle del claustro del primitivo Convento de la Concepción Jerónima en Lavapiés | Foto Archivo Santos Yubero

Lavapiés, como vamos viendo a lo largo de las páginas de La Casa en Lavapiés, es un barrio con mucha historia y todavía conserva hasta 16 edificios y monumentos singulares en sus empinadas y tortuosas calles y en sus plazas irregulares y pintorescas. Pero tuvo más. En este artículo nos ocuparemos de los edificios religiosos desaparecidos del barrio de Lavapiés.

Los 8 edificios religiosos desaparecidos hoy del barrio de Lavapiés , ordenados en orden a su fecha de construcción, son los  siguientes:

  1. Convento de la Concepción Jerónima
  2. Convento de la Merced
  3. Convento de la Santísima Trinidad
  4. Convento de Santa María Magdalena
  5. Iglesia de San Millán Abad
  6. Convento de Nuestra Señora del Favor
  7. Convento de la Pasión
  8. Convento de Santa Catalina de Siena

Edificios religiosos desaparecidos del barrio de Lavapiés

Convento de la Concepción Jerónima

Convento de monjas jerónimas fundado en 1502 por Beatriz Galindo, camarera mayor de Isabel ‘la Católica’ y conocida como ‘la Latina’, en la esquina de la calle de Toledo con la plaza de la Cebada, en el solar, casa y viña propiedad de su marido Francisco Ramírez de Madrid, conocido como ‘el Artillero’, capitán general de la Artillería de Castilla, entre otros cargos, y posiblemente el inventor del proyectil conocido como ‘granada’.

Pero pronto surgieron los problemas con los religiosos del cercano Convento de San Francisco, que alegaban que se encontraba en su área de influencia y que ‘el Artillero’, fallecido en 1501, había prometido a la orden franciscana el solar de esas casas. Aunque el testamento del marido de ‘la Latina’ no indicaba nada sobre estas reclamaciones, los franciscanos ganaron los juicios ante el Tribunal de la Rota de Roma y tomaron posesión del mismo cambiando su nombre al de Convento de la Concepción Francisca.

Las religiosas jerónimas se trasladaron entonces a unas casas cercanas, pertenecientes también al mayorazgo de la familia Ramírez, dando así nombre a la actual calle de la Concepción Jerónima. En 1890 se mudaron a la calle de Alberto Lista, hoy calle de Ortega y Gasset, con vuelta a las calles de Velázquez y de Núñez de Balboa. Por fin en 1967 se trasladan a un nuevo monasterio en El Goloso.

Convento de la Merced

Este convento de frailes mercedarios ocupaba casi en su totalidad la actual plaza de Tirso de Molina, que lleva ese nombre por uno de sus frailes más famosos: fray Gabriel Tellez, creador del ‘mito de don Juan’ y más conocido por su seudónimo de Tirso de Molina.

El convento de la Merced fue fundado por fray Gaspar de Torres en 1563 y derribado en 1840, junto con su iglesia aledaña, tras la desamortización de 1836 impulsada por Juan de Dios Álvarez Mendizábal, ministro de Hacienda y presidente interino del Consejo de Ministros durante la regencia de María Cristina de Borbón. El espacio resultante recibió el nombre de Plaza del Progreso y la presidió una estatua del economista y político progresista, que también fue ministro de Estado durante la regencia del general Baldomero Espartero.

En 1939 cambió su nombre por el actual, pues lo del progreso no se llevaba bien con los modos dictatoriales del franquismo. En 1943 se coloco la estatua del fraile mercedario, obra de Rafael Vela del Castillo.

 Convento de la Santísima Trinidad

Situado en la calle del Doctor Cortezo esquina con la calle de Atocha, donde se halla hoy el famoso Teatro Calderón, este convento de carmelitas calzados fue uno de los más grandes de Madrid.

Fue erigido en 1562 por orden de Felipe II y era un magnífico edificio renacentista que gozaba de un impresionante y artístico claustro. Cerrado como tantos otro tras la desamortización de Mendizabal, fue destinado en 1847 a Museo Nacional de Pintura y Escultura. Conocido entonces como Museo de la Trinidad, albergaba numerosas obras religiosas que pasaron a manos del Estado tras las exclaustraciones subsiguientes a las desamortizaciones del siglo XIX.

Una idea de su magnitud nos la da el hecho de que también albergó, de forma simultánea durante esos años, el Ministerio de Fomento hasta la construcción del Palacio de Fomento de Atocha. En 1897, tras la inauguración del edificio del actual Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, fue derribado y sus fondos artísticos pasaron al Museo del Prado.

Convento de Santa María Magdalena

Entre olivares y cañizares, sobre la antigua Ermita de la Magdalena y enfrente de la Iglesia de San Sebastián, el arquitecto renacentista Rodrigo Gil de Hontañon levantó en 1579 un convento de monjas agustinas conocido como Convento de las Recogidas.

La fachada principal de este convento daba a la calle de Atocha y en su parte posterior había un huerto que daba a la calle de la Magdalena. Las paredes de yeso de su iglesia fueron decoradas por Jerónimo del Corral. El edificio fue derribado también tras la desamortización de 1836 y sus monjas se trasladaron al cercano Convento de la Concepción Jerónima.

Iglesia de San Millán Abad

Iglesia de San Cayetano y San Millán | Calle de Embajadores | Lavapiés - Madrid | Foto Pepe 'el Vaquero' 2015
Iglesia de San Cayetano y San Millán | Calle de Embajadores | Lavapiés – Madrid | Foto Pepe ‘el Vaquero’ 2015

En la actual calle de San Millán esquina a la calle de Toledo y sobre una ermita anterior se erigió en el siglo XVI esta iglesia que albergó la imagen del Cristo de las Injurias que, a su vez, guardaba en su interior las cenizas de un crucifijo que según la leyenda quemaron unos judios en 1630. Era la imagen favorita del Santo Oficio para presidir los Autos de Fe de Madrid.

Reconstruida en 1720 por Teodoro de Ardemans tras quedar casi derruída por un pavoroso incendio, fue derribada en 1869 durante los años de gobierno liberal progresista siguientes a ‘La Gloriosa’ y conocidos como ‘sexenio revolucionario’. Entonces la parroquia de San Millán pasó a la cercana Iglesia de San Cayetano que desde entonces es Iglesia Parroquial de San Millán y San Cayetano.

Convento de Nuestra Señora del Favor

En unas casas de su propiedad en la calle del Oso, Diego de Vera y Ordóñez de Villaquián levantó en 1612 el Oratorio de San Marcos y Nuestra Señora del Favor.  32 años después, el padre Plácido Mirto funda una casa de frailes teatinos en ese lugar, quedando la iglesia del convento bajo la advocación de San Cayetano de Thiene, cofundador de la orden teatina.

En 1822, durante el ‘trienio liberal’, se decreta por el Gobierno el traslado de los teatinos a un convento de Zaragoza, quedando abandonado del todo el edificio, que de una manera provisional fue cedido a los frailes franciscanos de San Gil, conocidos popularmente como ‘gilitos’, mientras se reconstruía su convento destruido durante la Guerra de la Independencia. En 1836 y, de nuevo por la desamortización de Mendizábal, el antiguo convento se destina a viviendas, quedando solo la iglesia original destinada a servicios religiosos.

Como queda dicho más arriba, en 1869 se traslada a la Iglesia de San Cayetano de Thiene la parroquia de la derribada Iglesia de San Millán Abad.

Convento de la Pasión

Anexo a la también desaparecida iglesia de San Millán, este convento de frailes dominicos se fundó en 1637 en la calle de las Maldonadas, frente a la plaza de la Cebada, en el edificio del hospital de la Pasión que se había trasladado al final de la calle de Atocha.

El Convento de la Pasión fue derruído en 1809 por orden de José I Bonaparte que fue apodado por los madrileños ‘José Plazuelas’  por sus numerosos derribos en la capital de España.

Convento de Santa Catalina de Siena

Restos del dintel del Convento de Santa Catalina de Siena en el pavimento de la plaza de Nelsón Mandela de Lavapiés | Foto Arte en Madrid
Restos del dintel del Convento de Santa Catalina de Siena en el pavimento de la plaza de Nelsón Mandela de Lavapiés | Foto Arte en Madrid

Este convento de monjas dominicas se instaló  a principios del siglo XIX en unas casas nobles que el duque de Medinaceli poseía en Lavapiés, entre las calle del Mesón de Paredes y la calle del Amparo, en el solar que hoy ocupa la plaza de Nelsón Mandela, hasta hace unos años plaza de Cabestreros.

La historia del Convento de Santa Catalina es muy azarosa y nos ocuparemos de ella en un próximo artículo. Baste decir que éste era su 5º aposento desde su fundación en 1510 por doña Catalina Téllez, camarera de Isabel I de Castilla, conocida como ‘la Católica’.

La ‘huella histórica’ de este convento se mantiene en Lavapiés, pues los sillares de la puerta de granito y parte del muro se encuentran tumbados sobre el pavimento de la actual plaza.

¿Sabías qué Lavapiés no existe?

Placa de la Plaza de Lavapiés donde se aprecia la antigua fuente que da nombre al Barrio de Lavapiés de Madrid
Placa de la Plaza de Lavapiés donde se aprecia la antigua fuente que da nombre al Barrio de Lavapiés de Madrid

Pues así es, en la actualidad Lavapiés no existe como barrio de la ciudad de Madrid, igual que tantos otros barrios famosos y populares como Malasaña y Chueca, que nunca existieron, o Huertas, Maravillas Barquillo, Salamanca y La Latina, que eran antiguos barrios madrileños, desaparecidos en las remodelaciones administrativas de la ciudad a mediados del siglo XX.

Pero estos entrañables y recordados barrios antiguos madrileños todavía resisten en la memoria popular y en el imaginario colectivo. Lavapiés lo hace en una calle, una plaza, una estación de Metro de Madrid y un centro cultural.

Placa de azulejos de la Calle de Lavapiés (Madrid) | Taller de cerámica de Alfonso Ruiz de Luna en Madrid
Placa de azulejos de la Calle de Lavapiés (Madrid) | Taller de cerámica de Alfonso Ruiz de Luna en Madrid

Además, lo que hoy conocemos como barrio de Lavapiés engloba varios barrios antiguos con una extensión menor, como Argumosa, Inclusa, Ministriles, Jesús y MaríaValencia, Primavera o el propio Lavapiés, entre otros, del también desaparecido distrito del Hospital. Eran barrios en el sentido más popular de la palabra, una unidad casi tribal que unía a sus vecinos y les diferenciaba de los vecinos de los otros barrios, apenas unas pocas manzanas de casas más allá.

En la actualidad, los barrios madrileños son simples divisiones trazadas por el Ayuntamiento de Madrid con fines administrativos para un mejor gobierno de la ciudad. Existen un total de 129 barrios en los 21 distritos municipales madrileños.

El distrito de Centro, donde se ubica Lavapiés, es el más antiguo de Madrid y, por ello, sus barrios históricos son los que más han cambiado en los casi 12 siglos de vida de la ciudad, desde su fundación,  a finales del siglo IX, hasta la actualidad, principios del siglo XXI.

Plano del Distrito Centro de Madrid | Fuente: Dirección General de Estadística del Ayuntamiento de Madrid
Plano del Distrito Centro de Madrid | Fuente: Dirección General de Estadística del Ayuntamiento de Madrid

El distrito Centro de la ciudad de Madrid se divide actualmente en los 6 barrios siguientes:

  1. Palacio (11),
  2. Embajadores (12),
  3. Cortes (13),
  4. Justicia (14),
  5. Universidad (15) y
  6. Sol (16).

El inexistente barrio de Lavapiés, junto con el barrio de El Rastro, también desaparecido en la burocracia municipal, estructuran el actual barrio de Embajadores del distrito Centro, el más antiguo de los 21 distritos municipales de la ciudad de Madrid.

Origen del nombre de la Calle del Olivar en Lavapiés

La calle del Olivar es una sinuosa y empinada vía formada por las ríadas que bajaban desde las alturas de la calle de la Magdalena a los terrenos bajos que hoy son la plaza de Lavapiés.

Placa de azulejos cerámicos | Calle del Olivar | Lavapiés - Madrid | Taller de cerámica de Alfonso Ruíz de Luna en Madrid
Placa de azulejos cerámicos | Calle del Olivar | Lavapiés – Madrid | Taller de cerámica de Alfonso Ruíz de Luna en Madrid

Su nombre tiene que ver con un extenso olivar que se extendía hasta la venerada ermita de Nuestra Señora de Atocha y que fue desapareciendo a medida que la población de la Villa y Corte aumentaba y nuevas casas ocupaban sus arrabales y prados.

Dice Pedro de Répide en su imprescindible libro ‘Las calles de Madrid’ que una de las primeras casas que se construyeron en este olivar fue la de «D. Eugeno Rosete, sobre la cual, en 1690, dio un préstamo de 8.800 reales la Congregación de San Pedro de los Naturales, con la herencia de Calderón de la Barca».

En esta calle del Olivar existió un humilladero u oratorio en el camino, muy comunes en la España de aquellos tiempos,  con un crucifijo que coronaba el calvario o viacrucis que comenzaba en el santuario de Atocha, como podemos ver en la imagen que ilustra este artículo con la placa del ceramista madrileño Alfonso Ruíz de Luna.

Según cuenta una leyenda, común asimismo a otras muy extendidas por entonces pero siempre inciertas, unos judios robaron una noche aquel crucifijo, azotando al cristo, despedazándolo después y esparciendo los trozos por el olivar al fin.

El ‘Muy Católico Rey’ Felipe II de Austria, al enterarse de esta profanación, mandó que la Corte vistiese de luto y ordenó al cardenal Quiroga, arzobispo de Toledo y primado de España, que juntase todos los pedazos del crucificado, lo restaurase un artista y fuera llevado en procesión al convento de Atocha.

En una ermita cercana, reedificada en 1598, fue venerada aquella imagen bajo el nombre de Cristo de la Oliva. También fue llevada allí la imagen de un ángel que se encontraba en el camino de  Alcorcón.

Historia de Luis Candelas | y 3 | Cárceles, masones, amoríos y garrote vil

Luis Candelas Cajigal | Madrid, 1804 - 1837 | Grabado siglo XIX
Luis Candelas Cajigal | Madrid, 1804 – 1837 | Grabado siglo XIX

Luis Candelas pasó largas temporadas en las cárceles madrileñas de la época: la cárcel de Corte, en la plaza de las Provincias, hoy Ministerio de Asuntos Exteriores, y la cárcel del Saladero, en la plaza de Santa Bárbara, que tenía ese nombre por haber sido matadero de cerdos y saladero de tocino. De una y otra huyó en varias ocasiones.

En una de esas estancias en la cárcel hizo amistad y ayudó a escapar a un preso político, el liberal Salustiano de Olózaga Almandoz, que luego sería alcalde de Madrid, gobernador civil de la provincia de Madrid, presidente del Consejo de Ministros, y embajador de España en Francia.

La capa masónica de Luis Candelas

Símbolos masónicos en Madrid: Ministerio de Agricultura, capilla en la calle de la Bolsa, escudo del Ateneo de Madrid
Símbolos masónicos en Madrid: Ministerio de Agricultura, capilla en la calle de la Bolsa, escudo del Ateneo de Madrid

Es muy posible que debido a esta amistad con Olózaga, Luis Candelas frecuentara las tertulias de liberales, se iniciara en la masonería y conspirara incluso contra Fernando VII, un déspota conocido como ‘el rey felón’.

Es posible que se iniciase en la masonería en la ‘Logía Libertad’, a la que pertenecía el abogado, político y escritor liberal, que tenía su sede en la plaza del Biombo, muy cerca del Ayuntamiento de Madrid y del Palacio Real.

Cuentan que muchas noches, a partir de este hecho, Luis Candelas lucía una elegante capa negra con símbolos masones. Símbolos que en el Madrid de hoy podemos encontrar todavía en el Ateneo de Madrid, del que Salustiano de Olózaga fue presidente, el Ministerio de Agricultura o la antigua capilla, hoy restaurante, de la calle de la Bolsa, entre otros lugares.

Amoríos del don Juan Luis Candelas

Iglesia de San Cayetano y San Millán | Calle de Embajadores | Lavapiés - Madrid | Foto Pepe 'el Vaquero' 2015
Iglesia de San Cayetano y San Millán | Calle de Embajadores | Lavapiés – Madrid | Foto Pepe ‘el Vaquero’ 2015

Luis Candelas se casó con Manuela Sánchez, una joven viuda de solo 23 años que también había pasado por la cárcel, en la iglesia de San Cayetano y San Millán, en la calle de Embajadores del barrio de Lavapiés. Fue en los Carnavales de 1827. Sin embargo, en su ‘luna de miel’ ambos se dieron cuenta de que la boda había sido un error y en las Navidades de ese año el bandolero la abandonó.

Luis Candelas fue todo un don Juan.  Además de su único matrimonio, tuvo diversos amoríos entre los que destacan los siguientes:

  • Lola ‘la Naranjera’, que era también la amante favorita de Fernando VII, según las malas lenguas;
  • Colasa, ex-amante de Francisco Javier de Istúriz, político liberal que fue presidente del Gobierno,  y también de un famoso torero;
  • Paca ‘la Maja’, ex-amante de Nicolás Osorio y Zayas, marqués de Alcañices y Grande de España; y
  • Clara María, muchacha de clase media y familia honesta; su última amante y su perdición.

El último viaje de Luis Candelas

Luis Candelas se fue a vivir a Valencia con la joven Clara María. Allí siguió robando, sobre todo joyas cuya venta le permitía vivir con cierta holgura.

Pero cometió el error de hacer 2 atracos importantes que le volvieron a poner en el punto de mira de la Justicia:

  1. Atracó el taller de la modista de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, Reina Regente del Reino tras la muerte de Fernando VII; y
  2.  Asaltó la diligencia en la que viajaba con su esposa el embajador de Francia, un país clave para sofocar la Primera Guerra Carlista que asolaba España.

Ante el arrecio en su persecución, Luis Candelas resolvió poner tierra de por medio, o agua en este caso,  y partió con Clara María camino de Inglaterra. Sin embargo, cuando llegaron a Gijón, la joven decidió no alejarse de su familia de ninguna manera y el bandolero enamorado decidió regresar con ella a Madrid.

Luis Candelas ejecutado en el garrote vil según un grabado del siglo XIX
Luis Candelas ejecutado en el garrote vil según un grabado del siglo XIX

El 18 de julio de 1837 fue detenido en el puesto de aduanas del puente Mediana de Alcazarén, en el Camino Real entre Valladolid y Toledo. De allí lo llevaron a Valdestillas, luego a Valladolid y, por último, a Madrid.

Acusado de más de 40 robos confirmados, Luis Candelas fue juzgado y condenado a morir por garrote vil, una forma especialmente cruel de quitar la vida, vigente para aplicar la pena de muerte en España desde 1820 hasta su abolición en 1978. Pidió clemencia a la Reina Regente, pero le fue denegada.

Luis Candelas, con 33 años de edad, fue ajusticiado el lunes 6 de noviembre de 1837, en el patíbulo cercano a la Puerta de Toledo. Según la tradición popular, sus últimas palabras fueron: “Adiós patria mía, se feliz”.

Comienza en Historia de Luis Candelas | 1 | Infancia y juventud

Textos: Concha Ordóñez Villegas

Fotografías y selección de ilustraciones: Pepe ‘el Vaquero’


Nota de LCeL: Abrimos esta nueva sección de 'Blogueros invitados' con esta 'Historia de Luis Candelas', el bandolero más famoso de Lavapiés, que nos envian 2 vecinos del barrio de toda la vida. Si tu quieres ver publicados tus trabajos no dudes en enviarlos.

Historia de Luis Candelas | 2 | El bandido más famoso de Madrid

 

Luis Candelas según un autor anónimo en un grabado del siglo XIX
Luis Candelas según un autor anónimo en un grabado del siglo XIX

La primera época de delincuencia de Luis Candelas se da entre 1823 y 1830, cuando se dedicaba a vivir a costa de las mujeres que conquistaba gracias a su buen tipo y sus buenos modales, teniéndose el mismo como un don Juan Tenorio. Su primera condena fue de 6 años de cárcel por robar 2 caballos y una mula.

La popularidad de Luis Candelas aumentaba en paralelo con la alarma de las autoridades frente a sus actos. A él y a su banda se les atribuyen muchos asaltos, aunque perpetraron 3 que fueron de los más famosos y que tuvieron lugar en el corto plazo de 15 días:

  1. El primero tuvo lugar en la casa del presbítero don Juan Bautista Tárrega en la calle de Preciados,  aunque otras fuentes dicen que fue en la calle del Sacramento.
  2. Pocos días más tarde, Luis Candelas entró en la espartería de don Cipriano Bustos en la calle de Segovia, donde robaron el dinero de varias cofradías que el dueño guardaba en calidad de administrador.
  3. El tercer asalto, y más sonado, tuvo lugar en la casa de doña Vicenta Mormín en la calle del Carmen, que era modista de la reina María Cristina de Borbón, cuarta esposa de Fernando VII, y tenía fama de ser muy rica.

Los garitos de la banda

Ángel que corona la fachada principal del Palacio de Santa Cruz en la plaza de las Provincias de Madrid | Foto Pepe 'el Vaquero'
Ángel que corona la fachada principal del Palacio de Santa Cruz en la plaza de las Provincias de Madrid | Foto Pepe ‘el Vaquero’

Los lugares donde la banda de Luis Candelas se ocultaba y buscaba refugio cuando eran perseguidos han desaparecido con el paso del tiempo, pero sabemos que el principal era la Taberna El Cuclillo, en la calle Imperial cerca de la Plaza Mayor y de la cárcel de Corte, que se encontraba en el Palacio de Santa Cruz que hoy ocupa el Ministerio de Asuntos Exteriores, donde el bandolero y los miembros de su banda pasaron largas temporadas ‘durmiendo bajo el ángel’.

También podía verse a Luis Candelas y a los integrantes de su banda en la Taberna del Tío Macaco, en la calle de Lavapiés, y en la Taberna de Traganiños, en la calle de los Leones, una de las calles desaparecidas al construirse la Gran Vía.

Por supuesto, los dueños de estas tabernas amparaban a la banda de Luis Candelas y les avisaban de la presencia de los ‘corchetes’, que era como se llamaba a los agentes de la ley. Incluso les ayudaban a escapar en caso de peligro.

La doble vida del bandolero

Placa de azulejos cerámicos | Calle de Tudescos | Maravillas - Madrid | Taller de cerámica de Alfonso Ruíz de Luna en Madrid
Placa de azulejos cerámicos | Calle de Tudescos | Maravillas – Madrid | Taller de cerámica de Alfonso Ruíz de Luna en Madrid

El atrevimiento de Luis Candelas era tan grande que incluso llevaba una doble vida. Durante años se hizo pasar por el acaudalado caballero don Luis Álvarez de los Cobos, un supuesto indiano que había hecho fortuna en el Perú, y transmutado en su rico personaje, frecuentaba el paseo del Prado y los teatros de postín, como el Teatro del Príncipe, actual Teatro Español.

En aquel entonces, vivía en la calle de Tudescos y como  el indiano don Luis entraba y salía acompañado por un sirviente por la puerta principal.  Pero, cuando volvía a ser el ladrón Luis, lo hacía por la puerta lateral de una calleja aledaña.

Concluye en Historia de Luis Candelas | y 3 | Cárceles, masones, amoríos y garrote vil

Comienza en Historia de Luis Candelas | 1 | Infancia y juventud

Textos: Concha Ordóñez Villegas

Fotografías y selección de ilustraciones: Pepe ‘el Vaquero’


Nota de LCeL: Abrimos esta nueva sección de 'Blogueros invitados' con esta 'Historia de Luis Candelas', el bandolero más famoso de Lavapiés, que nos envian 2 vecinos del barrio de toda la vida. Si tu quieres ver publicados tus trabajos no dudes en enviarlos.

Historia de Luis Candelas | 1 | Infancia y juventud

Placa de azulejos con Luis Candelas por C. M. Espantaleón en un establecimiento de la Calle de Santa María de Madrid
Placa de azulejos con Luis Candelas por C. M. Espantaleón en un establecimiento de la Calle de Santa María de Madrid

Luis Candelas fue uno de los bandidos más famosos que ha dado nunca Madrid, lo que es mucho decir, ya que Madrid, por su condición de Villa y Corte, siempre ha estado y está sobrada de ellos. Sin embargo, a diferencia de otros ladrones, Luis Candelas tenía muchos simpatizantes entre el pueblo llano, que le consideraba una figura justiciera que se enfrentaba a los que más poseían y repartía los bienes robados entre los pobres. Una de sus frases habituales era: “la fortuna está muy mal repartida”.

Según las crónicas, Luis Candelas era moreno, de dientes muy blancos, bien afeitado, más bien alto y delgado y con grandes patillas. Algunas fuentes añaden que tenía unos penetrantes ojos azules. Lo que se dice ‘un buen mozo’, que robaba el dinero a los ricos y los corazones a las damas.

Calle del Calvario | Barrio de Lavapiés | Madrid | Foto Pepe 'el Vaquero' 2015
Calle del Calvario | Barrio de Lavapiés | Madrid | Foto Pepe ‘el Vaquero’ 2015

Los robos de Luis Candelas se desarrollaron por lo general sin recurrir a la violencia, ya en el patíbulo, cuando lo iban a ajusticiar, presumía de no haber manchado nunca su navaja con sangre.

Luis Candelas nació en la calle del Calvario del barrio de Lavapiés de Madrid. No se sabe la fecha exacta, pero parece que fue entre los años de 1804 y 1806, recién estrenado el siglo XIX. Fue bautizado en la vecina iglesia de San Sebastián, en la calle de Atocha, donde todavía hoy se puede ver una placa con su nombre. Su padre era carpintero, bien conocido y respetado por sus vecinos.

Años de estudio y aprendizaje del oficio

Claustro del Instituto San Isidro | Calle de los Estudios | Madrid | Foto Pepe 'el Vaquero' 2015
Claustro del Instituto San Isidro | Calle de los Estudios | Madrid | Foto Pepe ‘el Vaquero’ 2015

Gracias a que su familia tenía un negocio y podían permitírselo, Luis Candelas estudió en los Reales Estudios de San Isidro, hoy Instituto de San Isidro, entre la calle de Toledo y la calle de los Estudios. Antes Colegio Imperial regentado por la Compañía de Jesús.

El pequeño Luis apenas estudió allí 2 años, ya que fue expulsado por liarse a bofetadas con uno de los profesores. A pesar de tan corta estancia, debió aprovechar bien las enseñanzas recibidas, ya que tenía fama de saber leer, expresarse muy finamente y poseer buenos modales, es decir, de ser una persona distinguida, galante y bastante cultivada.

Vistas de Madrid desde Las Vistillas | En el horizonte la Casa de Campo y la  Sierra de Guadarrama | Foto Pepe 'el Vaquero' 2015
Vistas de Madrid desde Las Vistillas | En el horizonte la Casa de Campo y la Sierra de Guadarrama | Foto Pepe ‘el Vaquero’ 2015

Al dejar los Reales Estudios, Luis Candelas se dedicó a golfear por Las Vistillas, donde se daban cita las gentes de malvivir. Allí aprendió lo necesario para dedicarse al latrocinio.

Cuentan que por esas fechas  salió triunfante de 2 duelos, uno de ellos contra Paco ‘el Sastre’, quien se convertirá después en su amigo y lugarteniente. Esta generosidad con sus rivales aumentó el respeto que se le tenía en los barrios de Madrid. Otros miembros de su banda fueron Mariano Balseiro, Juan Mérida, José Sánchez, Pablo Maestre, Leandro Postigo, Pablo Luengo y los hermanos Cusó.

Un trabajo honrado

Contrabandistas | Gustavo Doré | Grabado del siglo XIX
Contrabandistas | Gustavo Doré | Grabado del siglo XIX

Después de haber intentado, sin éxito, aprender el oficio del padre, en 1823 su madre le consiguió una plaza como agente del fisco, que ejerció en las provincias de Alicante, La Coruña y Santander. Sin embargo, unos amoríos desafortunados con una dama casada le hacen perder el trabajo.

De vuelta a Madrid, Luis Candelas se casa con Manuela Sánchez. Después vuelve a trabajar como cobrador de contribuciones en la provincia de Zamora.

Los agentes del fisco en aquella época se encargaban de vigilar para que no se pasaran mercancías ‘de matute’, es decir, de contrabando, sin pagar los impuestos obligatorios. ¡Parece que los intentos de engañar a la Hacienda Pública vienen de lejos!

Continua en:

Historia de Luis Candelas | 2 | El bandido más famoso de Madrid

Textos: Concha Ordóñez Villegas

Fotografías y selección de ilustraciones: Pepe ‘el Vaquero’


Nota de LCeL: Abrimos esta nueva sección de 'Blogueros invitados' con esta 'Historia de Luis Candelas', el bandolero más famoso de Lavapiés, que nos envian 2 vecinos del barrio de toda la vida. Si tu quieres ver publicados tus trabajos no dudes en enviarlos.