La parte superior de la placa cerámica de la Calle de la Torrecilla del Leal del Barrio de Lavapiés ilustra la leyenda del origen del nombre de la calle

¿Sabías que la Calle de la Torrecilla del Leal debe su nombre a una leyenda del siglo XIV?

La placa cerámica de la Calle de la Torrecilla del Leal del Barrio de Lavapiés ilustra la leyenda del origen del nombre de la calle
La placa cerámica de la Calle de la Torrecilla del Leal del Barrio de Lavapiés ilustra la leyenda del origen del nombre de la calle

El evocador nombre de la Calle de la Torrecilla del Leal del Barrio de Lavapiés tiene su origen en una leyenda del siglo XIV, según afirma Pedro de Répide (1882 – 1948) en ‘Las Calles de Madrid’, que no llegó a ver en formato de libro pues se publicó por primera vez en 1973, 23 años después de su muerte.

La Villa de Madrid permaneció fiel a Pedro I de Castilla, que pasó a la historia como ‘el Cruel’ para la nobleza o ‘el Justiciero’ para el pueblo llano, durante la conocida como Primera Guerra Civil Castellana, inmersa en la Guerra de los Cien Años europea, y promovida por su hermano Enrique de Trastámara, hijo bastardo de Alfonso XI y su amante Leonor de Guzmán, después Enrique II de Castilla.

El Concejo de Madrid lo decidió así y Hernán Sánchez de Vargas, un descendiente de Iván de Vargas, patrón de San Isidro, levantó una numerosa mesnada en defensa del rey con la que hizo una salida por la Puerta de Guadalajara presentando batalla a las fuerzas enriqueñas que sitiaban la Villa.

Las diferentes puertas de Madrid estuvieron asimismo defendidas por las más notorias familias madrileñas:

  • Los señores de Luján (los Lujanes) en la Puerta Cerrada.
  • Los señores de Luzón (los Luzones) en la Puerta de Guadalajara.
  • Los señores de Herrera (los Herreras) en la Puerta de la Vega.
  • Los señores de Laso de la Vega o Lasso de Castilla (los Lassos), a la que perteneció Garcilaso de la Vega, en la Puerta de Moros.
  • Los señores de Barrionuevo (los Barrionuevos) en la Puerta de Balnadú.
  • El prior y los monjes benitos en el Postigo de San Martín.

La resistencia de los madrileños fue grande, por lo que el futuro Enrique ‘el Fratricida’ levantó el asedio el 24 de octubre de 1366 sin lograr su objetivo de arrebatar Madrid a Pedro I, su hermano de padre.

Cuenta la leyenda, que en los terrenos de la actual Calle de la Torrecilla del Leal, extramuros de la villa madrileña, existía una granja con una pequeña torre en la que se presentó una noche solicitando alojamiento don Enrique con una cuadrilla. El dueño se lo negó llamándole ¡traidor! por lo que quien sería el primer Trastámara de Castilla le mandó ahorcar en aquella torrecilla, desde entonces conocida por los madrileños como Torrecilla del Leal y de ella le vino el nombre a la calle.

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